A continuación adjuntaremos varios vídeos o imágenes representativas de lo que este conflicto ha supuesto para el barrio de El Cabanyal.
Encuestas realizadas a la población.
Dada la información sobre el plan de El Cabanyal, hemos realizado una serie de encuestas con el objetivo de descubrir cuál es, realmente, el impacto de dicho proyecto, tanto dentro como fuera de el barrio.
Los resultados obtenidos han sido los siguientes:

Con una muestra de 30 personas, observamos que el 90% de las mismas conoce el barrio en que se encuentra nuestro conflicto.

No obstante, sólo el 43´3% de las personas a las que se le preguntó sabía de la existencia del mismo.

De este 43’3%, vemos que la mayoría, un 71’4%, tiene un bajo grado de conformidad con el proyecto para El Cabanyal, mientras que sólo un 21´4% está conforme con el mismo y un 7’1% se muestra neutral sobre el asunto.

Además, del 56’7% antes mencionado, un 41’7% se ha informado sobre el plan a través de las redes sociales, siendo estas el medio más utilizado y dejando a la radio y la prensa escrita, con un 8’3% cada una, como las menos empleadas.

Volviendo a la muestra inicial, observamos que de las 30 personas a las que se le ha preguntado, sólo un 16’7% conoce el nuevo proyecto que sustituye al plan propuesto por el gobierno del PP.

De este 16’7%, un 42’9% sigue mostrándose reacio al proyecto, un 28’6% mantiene una posición neutral y otro 28’6% aprueba el mismo.

Para finalizar, vemos que sólo un 6’9% ha participado en algún movimiento social relacionado con el conflicto de El Cabanyal.
En conclusión, el formulario expuesto muestra que, de treinta, veintisiete personas conocían el barrio de El Cabanyal, mientras que sólo trece eran conscientes del conflicto que ocurre en el mismo. También observamos que, de estas, una gran mayoría se ha informado sobre el proyecto a través de las redes sociales y que más de la mitad se muestra reacia al cambio planteado.
De las treinta personas cuestionadas, sólo cinco eran conscientes de la sustitución del proyecto planteado en un principio por el gobierno del PP. Algunas de las que conocían dicho cambio mostraron una actitud partidaria hacia el mismo, alcanzando el mismo número que las que estaban en total desacuerdo. Gracias a esto observamos que el nuevo proyecto tiene un nivel de aceptación mayor entre la sociedad, a pesar de que gran parte de esta no lo conoce.
Por último, cabe destacar que, a pesar del gran descontento social generado por este conflicto, sólo dos de las personas cuestionadas habían participado en algún movimiento relacionado con el mismo.

Identificación de la localización y la dimensión/escala del conflicto.
El conflicto del Plan de Cabanyal se localiza en España, dentro de esta, en la Comunidad Valenciana, Valencia, barrio de El Cabanyal, y cuenta con una posición en el espacio de 39.4697° N 0.3774° O.

El barrio de El Cabanyal tiene una superficie total de 1’349 km² y una dimensión de población de 15.642 habitantes/km².
Cabanyal-Canyamelar es, desde finales del siglo XIX, un barrio de Valencia, conocido como el barrio marinero de la ciudad de Valencia. Aún mantiene el urbanismo reticular derivado de las barracas, viviendas típicas de la Valencia Antigua. Hasta 1897, fue un municipio independiente renombrado Pueblo Nuevo de la Mar, pueblo principalmente de pescadores, pronto se convirtió en una zona de interés como lugar de descanso y ocio, muestra de ello son un buen número de alquerias que aparecían junto a las barracas, pertenecientes a las clases altas en el siglo XVIII. A lo largo del siglo XIX, la población creció de forma paralela hacia el mar, y ya en el siglo XX se producirá un cambio en la población del barrio, ya que la alta burguesía valenciana se dedicará a alquilar y comprar las casas de los pescadores y trabajadores del Puerto. Un ejemplo de ello es el chalet de Blasco Ibáñez, situado en la playa de las Arenas.
El Cabañal es el nombre con el que se conoce al conjunto histórico que abarca la costa de la Ciudad de Valencia, formado por el Cañamelar, Prop del Grau, y el Cabanyal-Cap de França.
Estos datos convierten a este en un conflicto a escala local, el cual afecta a la población de dicho barrio, mayoritariamente.

Discusión de los efectos del conflicto y propuesta de posibles soluciones.
El principal efecto ocasionado por este plan al barrio de El Cabanyal ha sido la degradación del barrio. Por lo tanto, una de las propuestas para darle solución sería que, en las próximas legislaturas, hubiese una administración rápida en la aplicación de cualquier plan o normativa, sobretodo en lo que a convivencia se refiere, siendo muy importante el mantenimiento y el cuidado de las propiedades públicas para evitar dicha degradación.
Sin embargo, los problemas de convivencia y cohesión social, la venta de droga o la ausencia de servicios sociales en el barrio siguen siendo problemas que no se han de pasar por alto y la solución, como hemos mencionado, es una administración aplicada a la convivencia.

Una de las soluciones llevadas a cabo y que ha conllevado el contento de la gran mayoría de habitantes es el Plan ARRU (Área de Regeneración y Renovación Urbana), ya que se ha adelantado sobre todo en la urbanización de las calles y en la rehabilitación de unas 600 viviendas privadas con las ayudas públicas del Plan ARRU.
Desde «Salvem el Cabanyal», plataforma que se creó con el fin de oponerse al plan de destrucción y patrimonio del barrio señalan que la amenaza de la prolongación de la avenida Blasco Ibáñez ha finalizado, pero que quedan muchos años de reparación y rehabilitación tanto física como social, no obstante, apuntan que el futuro se muestra con seguridad.
El portavoz de esta plataforma, Faustino Villora declara que “se ha pasado de una época de destrucción promocionada, consentida e inducida por el propio gobierno municipal del PP, a otra en que uno de los primeros acuerdos de gobierno que se tomaron fue la derogación del plan destructor que suponía la prolongación de la avenida Blasco Ibáñez. Medida que significó el inicio de una época de esperanza para la rehabilitación de El Cabanyal–Canyamelar”.
Por todo lo expuesto, podemos apuntar que, aunque el peligro haya pasado, todavía hay muchas cosas que se pueden mejorar; los residentes de este barrio merecen vivir en un lugar que señale hacia el progreso y la convivencia pacifica entre los mismos.

Identificación de los principales agentes implicados y caracterización de sus posicionamientos, argumentos y discursos.
En todo el conflicto relativo al barrio del Cabañal de la ciudad de Valencia se identifican varios agentes implicados y sus posiciones con respecto a este.
Por un lado tenemos al Ayuntamiento de Valencia, en ese momento gobernado por el Partido Popular. Dicho gobierno fue el que elaboró el Plan Especial de Protección y Regulación Interior (PEPRI) que originó todo el conflicto posterior. Pretendían la prolongación de la Avenida Blasco Ibáñez hasta el mar, lo que suponía la destrucción del barrio del Cabañal dividiéndolo en dos mitades. Durante los casi 20 años que ha durado el conflicto han mantenido su postura sobre el PEPRI, apoyándolo y defendiendo la regeneración pero una vez conseguido la apertura de la Avenida Blasco Ibáñez al mar.
Por otra parte encontramos la lucha vecinal organizados entorno a la plataforma ‘Salvem el Cabanyal’. Esta plataforma nació el mismo año(1998) que el ayuntamiento aprobó el PEPRI, con el objetivo de total oposición al proyecto de prolongación de la Avenida Blasco Ibáñez hasta la costa mientras exige al Ayuntamiento y Generalitat, una rehabilitación integral que permita un desarrollo sostenible, racional y respetuoso con todas las características sociales, históricas y arquitectónicas propias. Es decir, un plan de rehabilitación teniendo en cuenta a la ciudadanía.
Aunque los dos agentes anteriores serían los grandes protagonistas, no siempre han actuado solos. Varias veces las acciones judiciales se han hecho en conjunto con otras entidades como por ejemplo el Consell de la Generalitat.
Así como la Plataforma ha organizado varias manifestaciones, asambleas y demás con asociaciones como la de’ Veïns i veïnes del Cabanyal- Canyamelar o Pavimar.
Otro agente a tener en cuenta a lo largo del conflicto ha sido la oposición política ejercida por los diferentes partidos políticos durante los años de predominio del Partido Popular a la ciudad de Valencia. Partit Socialista, Esquerra Unida y Unión Valenciana durante los primeros años y Compromís al final del conflicto.
Descripción del origen y evolución cronológica del conflicto.
El plan del Cabañal ha sido uno de los temas más polémicos relativos a la Ciudad de Valencia en los últimos años. La negativa de la corporativa municipal a contar con la opinión ciudadana junto con la especulación urbanística ha hecho de este tema un conflicto que ha durado casi 20 años y el cual actualmente, aunque se piensa que está solucionado aún queda mucho por realizar. Para poder entender la evolución de los hechos realizaremos un orden cronológico.

El inicio lo encontramos el año 1993, cuando aún no podíamos hablar de la existencia de un conflicto. Dicho año se aprobó el DECRETO 57/1993 del 3 de mayo, por el Gobierno Valenciano, por el que se declara Bien de Interés Cultural (BIC) el conjunto histórico de Valencia, incluyendo en este gran parte del Barrio del Cabañal.
Haz clic para acceder a 1993_827892.pdf

El 24 de julio 1998, en un pleno municipal, el Partido Popular, haciendo valer su mayoría absoluta, aprueba el Proyecto de Prolongación de la Avenida Blasco Ibáñez hasta el mar en contra de todas las fuerzas políticas de la oposición. Dicho proyecto iba también en contra del BIC, ya que suponía la destrucción de miles de viviendas, así como la división del barrio en dos mitades.
Como respuesta a la acción municipal, varias entidades, el 22 de noviembre del mismo año, forman la plataforma «SALVEM EL CABANYAL – CANYAMELAR – CAP DE FRANÇA». El objetivo de estos está claro desde un principio, la oposición al proyecto de prolongación y la reclamación de un verdadero plan de rehabilitación urbana. Así empieza el conflicto que durará más de 15 años y que llevará a los vecinos del barrio a las calles para reclamar ser escuchados.
Desde un principio y ante la negativa del ayuntamiento a dialogar, la plataforma opto por las movilizaciones. El 5 de marzo de 1999 se organizó una al centro de la ciudad apoyada por 6.000 personas. En el año 2000, aún con la negativa hacia el dialogo, organizan una huelga de hambre bajo el lema “No a la destrucció. Sí a la rehabilitació”.
En el año 2001, la Plataforma inició la vía judicial, reclamando al Tribunal Supremo de Justicia Valenciano la ilegalidad del PEPRI mientras denunciaban en todas las instancias la degradación impulsada por la propia administración.
Pasan varios años en los cuales el proyecto depende de las decisiones judiciales, pero mientras tanto la Plataforma inicia una campaña apoyada por la ciudadanía y por los grupos de la oposición pidiendo que se activen todas las actuaciones del PEPRI que no impliquen destrucción: rehabilitación de viviendas, jardines, colegios…
El año 2004, El Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV) apoya la suspensión cautelar de las expropiaciones tras estimar las reivindicaciones de la Plataforma, pero el Ajuntament plantea un recurso y, en octubre de ese mismo año, el TSJCV concluye que la intervención es legítima. Pero la plataforma presenta un recurso ahora frente al Tribunal Supremo (TS) que aprueba cinco meses después. Las expropiaciones y derribos vuelven a suspenderse de forma cautelar.
El 13 de marzo de 2008, el TS resuelve el recurso contra la ampliación de la Avinguda Blasco Ibáñez y autoriza el derribo de las más de 1.600 viviendas. Poco después, de nuevo, se pausan los derribos. El mismo tribunal remite al Ministerio de Cultura una denuncia por expolio en El Cabanyal para que resuelva. Dicha noticia rearma la resistencia vecinal y desde la Plataforma se promueve la campaña “Fes soroll amb cultura”

Mientras tanto, dicha plataforma seguía organizando la lucha en las calles, llegando a organizar una manifestación bajo el lema“El Cabanyal és nostre i el volem sencer i viu” la cual llegó a reunir hasta 30.000 personas.
El 29 de diciembre de 2010, el Ministerio de Cultura resuelve la consulta y declara expolio el plan en El Cabanyal. Las demoliciones y expropiaciones quedan suspendidas. El grupo popular no acepta la resolución y varios días después, el gobierno autonómico presenta un Decreto-ley de urgencia, por el que retiran la condición de BIC a El Cabanyal y se autorizan los derribos. La respuesta del Gobierno un mes después fue clara, expuso un recurso de in-constitucionalidad que fue aceptado por el Tribunal Constitucional 10 días después.
El gobierno autonómico, en un intento de salir ilesos, deroga el Decreto-ley y hace una nueva Ley por la que se autorizan todas las “actuaciones arquitectónicas” del Plan. Dicha ley entró en vigor el 6 de abril y el día siguiente se procedió a los primeros derribos.

La Plataforma convoca a la ciudadanía junto a los partidos de la oposición a resistir a los derribos, se llegan a vivir momentos de gran tensión y con cargas policiales cada vez más intensas. El gobierno abre expediente por las cargas policiales el día siguiente y el Ajuntament se ve obligado a suspender los derribos, que nunca se llegarán a reanudar de nuevo.
Ahora empieza la segunda fase del conflicto, con el PEPEI paralizado y sin posibilidad de producirse más derribos, la plataforma continúa reclamando la paralización de la degradación pública.
Ya en el año 2015, todos los grupos políticos que se presentaban a las elecciones, menos el PP, firman el Manifiesto Conjunto de la Plataforma.
El 25 de mayo de 2015, después de más veinte años en el poder, el Partido Popular pierdes las elecciones en Valencia y, con el cambio de gobierno, comienza la reconstrucción del barrio. Al mes del 25M, el Plan del Cabanyal ya se encontraba derogado.
En julio de 2019, la Plataforma ponía fin a más de 20 años de lucha por el barrio. Se despedían con un mensaje claro que difundieron en las redes «Hemos salvado el Cabanyal», poniendo así fin al conflicto de la ciudad de Valencia.
